Dr. Google

Después de ser mamás nos vamos enterando de muchas cosas, el instinto que llega, los presentimientos, las alegrías, los miedos y si alguien no te informa de lo que falta no confías en la palabra de las abuelas, los médicos o las amigas sabiondas, siempre nos queda Dr Google. Claro es que el médico que va a saber después de diagnosticar herpangina a mi primer hijo, el que con su poco tiempo me dice que no es grave, yo voy a Dr. Google y me dice que puede ser la causa de una enfermedad mortal, sí ¡MORTAL! Y como no me conformo con las respuestas que me ha dado dicho el inteligente buscador, recurro a los tan afamados grupos privados de Facebook, donde me dan una serie de experiencias, comentarios, recomendaciones que terminan de hacer que mi estrés se dispare y vuelva a consultar los síntomas, causas y consecuencias a Dr. Google, es que él lo sabe todo, me da hasta los medicamentos, dosis, frecuencias y efectos secundarios década componente.


Dejándonos de exageraciones, ¿quién no ha pecado por tener el buscador listo para consultar síntomas, resultados de exámenes, etc? Siendo honesta yo confío a ciegas en el pediatra de mis hijos, me da tanta paz y tranquilidad que no osaría en contradecirle con lo que me dice Google, cosa que no pasa con mi persona. Jamás espero a sacar cita sin previa consulta al tan aguerrido buscador, encima y no sé porque este último año me han caído todos los males, tal vez es la crisis de los 40 (aún no cumplo 40), pero después de escuchar la canción de Ricardo Arjona creo que inconscientemente hice uso de la ley de la atracción y además de los achaques me atacó la “grasa abdominal”, después de una mini visita al médico familiar comencé a consultar mis síntomas en Safari, casi entro en crisis de pánico después del quinto test en línea en el que me daba como resultado bipolaridad, con posible consecuencia de derrame, además indicadores de cáncer y desgaste muscular.


Llegué arrastrándome a la cita médica con todos mis males que se redujeron a hígado graso por mala alimentación, dieta y ejercicio. Si bien no es algo de vida o muerte, sí me abrió los ojos para el autocuidado, que no podemos limitarnos a buscar una respuesta en internet y dejar pasar el tiempo si nos sale que no es grave o por el contrario que ya estás en el lecho de muerte. Tenemos que ser muy conscientes que somos responsables de nuestra familia y tenemos que poner nuestra salud también como prioridad, que llega una edad que nuestra autoestima está sana y comemos delicioso, pero no debemos descuidar nuestro organismo porque es hermoso que ya no nos importe las libras extra, pero por salud tenemos que comer sano y poner atención a nuestro interior.


Es la primera vez en mi vida que hice un click de verdad en que el ejercicio aunque no me gusta es necesario y en que tengo que elegir alimentos que me aporten, no quiero terminar con diabetes o hipertensión a los 40, en eso no le voy a dar la razón a Ricardo Arjona, desde el día en que decidí abandonar a Dr. Google por un médico de verdad he tomado en serio mi salud, es verdad que es tiempo, es dinero, es paciencia y no es mágico, pero soy mamá quiero ser el ejemplo para mis hijos que primero esta el amor por uno mismo, para poder dar amor a los demás.



Pame Vaca

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